Victor Chininin Buele
En mi vida, puedo decir, que no he visto una palabra que sea tan pero tan efectiva en mostrar todos los colores del arcoíris interno del corazón de alguien que esté involucrado o que haya estado involucrado en el ministerio pastoral como lo es la palabra descalificado.
Abro mis ojos en este primer lunes de mayo y veo que alguien cuya literatura y ministerio yo había recomendado en el pasado ya no se encuentra en el ministerio pastoral.
Y la palabra que sale en todos los reportes que están sueltos en el mundo de la Internet usan esta palabrita descalificado.
La descalificación generalmente no ocurre en un instante
Si analizamos el comunicado público acerca de la descalificación vamos a ver que ya estaba descalificado incluso antes de empezar la labor pastoral en esta iglesia.
Si tomamos la naturaleza de los requisitos, si podemos llamarlos así, en 1 Timoteo y Tito, vamos a ver que no son cosas que se llega a poseer de la noche a la mañana ni son cosas que se van a arreglar como por arte de magia.
O uno se es marido de una sola mujer. O no se lo es. No hay espacio aquí para ningún tipo de porneia. Punto.
Nos volvemos “más misericordiosos” que Dios
En este ejemplo, la iglesia no estaba consciente en el momento de su evaluación inicial que este hombre había tenido una relación con otro hombre adulto. Entre 2023 y 2024 cuando se da la investigación inicial había una brecha entre lo que se sabía de esta persona y lo que había en su vida interior. Pero, nos dice el comunicado, que no la consideraron como una descalificación en el momento de evaluar su llamado ministerial una vez que llegaron a conocer esto en el 2024.
Nos dan a entender que estuvieron conscientes de esto y que lo investigaron. Y que lo que les faltó fue un detalle que ahora ven y que pues resulta en esta descalificación que el mismo involucrado acepta y que, por tanto, lo lleva a renunciar.
Por muchos meses, esta persona, sabiendo bien este detalle misterioso que los demás no sabían siguió “sirviendo”. Eso es mentira y engaño. De hecho, el comunicado dice que la conducta de esta persona constituye una seria violación de confianza y que no es un andar consistente con el evangelio.
Pero, es esencial darnos cuenta aquí que se tuvo acceso a esta información para evaluar a esta persona en el ministerio.
Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de Sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad. No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo así la responsabilidad por los pecados de otros; guárdate libre de pecado.
1 Timoteo 5:21-22 NBLA
https://bible.com/bible/103/1ti.5.21-22.NBLA
La advertencia bíblica nos va a chocar. Vamos a querer “mostrar gracia” en el momento de calificar a alguien para el ministerio. Generalmente viene de un corazón que ha sido bendecido por el aspirante. O por un corazón lleno de afecto por él. Pero cuando redefinimos una calificación ministerial por estas razones estamos entrando en el pecado de la parcialidad. E imponer las manos muy aceleradamente muestra un gran problema especialmente en nuestros tiempos en los que el fenómeno de plantación de iglesias lleva al surgimiento de pastores auto-llamados y auto-calificados que no es que alguien se apurô a imponerles las manos sino que se las impusieron a sí mismos. O tenemos parcialidad porque tiene sentido en nuestras mentes y corazones que tengamos el privilegio de servir con alguien que se ha caracterizado por algún tipo de talento especial o de renombre.
Y en este acto de supuesta misericordia en el que sabiendo bien que esta persona tuvo una relación con un hombre, el redefinir marido de una sola mujer lleva a una situación en la que se muestra una vida que no era irreprochable. E inevitablemente acabamos redefiniendo la palabra mentira también.
Calificar es jugar con fuego
Obviamente, salen dos objeciones al centro del tópico: (1) y a usted, ¿quién lo hizo Dios para juzgar rígidamente?, y (2) ¿no somos todos sinceramente pecadores descalificados?
Pues si se está tratando con un autoritarismo que se toma para sí la autoridad de la iglesia local para calificar y evaluar a los pastores que tienen responsabilidad ante el Pastor por ellas, sí se está jugando a ser Dios. Pero eso es diferente al proceso en el que claramente los hermanos y hermanas de la congregación van a ser y deben ser afilados mientras disciernen espiritual y judicialmente si la persona a la que desean llamar al ministerio está calificada o no. Son cosas tangibles y observables las que se nos llama a evaluar.
El papel y la autoridad necesarios le corresponden a la iglesia. Y aquí se erra en que muchas veces el proceso no es congregacional. Quizá por temor al chisme o por la misma parcialidad, se trata a la iglesia como un bebé al que hay que protegerlo de su propia inmadurez. Pero miren que como en este ejemplo, tarde o temprano van a igual tener que enfrentar lo que debieron enfrentar a su tiempo. No hay escapatoria. Dios no tiene y no permite rivales.
Entonces, reconociendo que sí, que efectivamente tenemos un llamado bíblico contra la parcialidad porque vamos a querer ser parciales (sea a favor o sea en contra), es imprescindible que sea en el contexto de la unidad y diversidad de la iglesia local que eso se evalúe. Eso ayuda a luchar contra la parcialidad personal en la que un individuo califica o descalifica y contra la parcialidad de grupos que no son grupos. En organizaciones que se asemejan más a una secta que a una iglesia, existen grupos de ancianos o líderes que no son más que personas que dicen que sí a lo que diga el jefe máximo y así el prejuicio del uno se vuelve el prejuicio del otro.
Finalmente, es verdad que todos somos pecadores. Es verdad que se puede ir por la lista y ver cosas que uno ha hecho en su vida y que constituyen claras violaciones de esta lista. Pero la clave constituye, en pecados que no descalifican “permanentemente”, que la persona evaluada esté caminando en arrepentimiento y dando frutos de arrepentimiento que puedan ser clara y contundentemente evaluados y reevaluados por la congregación.
¿Cómo podemos discernir si alguien se ha arrepentido? 2 de Corintios 7:10 nos da una pauta.
Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte.
2 Corintios 7:10 NBLA
https://bible.com/bible/103/2co.7.10.NBLA
Chris Brauns en su libro The Way of Repentance: Embracing God’s Gift for a Transformed Life (El camino del arrepentimiento) nos ayuda a ver la necesidad de distinguir entre una tristeza mundana y una tristeza santa. Aquí yo diría que es la diferencia entre estar triste porque te descubrieron o porque en realidad te pesó tanto tu pecado que llegaste a la convicción de que debías pedir perdón y cambiar. Esta es, afirmaría yo, la diferencia entre un corazón suave y un corazón endurecido o entre un corazón creyente y no creyente. Brauns explica la dificultad que conlleva evaluar el arrepentimiento, pero dada su importancia y la de juzgar correctamente y sin hipocresía de fariseo, muestra Prov 12:15, 14:12, 16:2, 21:2, 28:26, 30:12; Jer 17:9; 1 Jn 1:8 para ayudarnos a tener un panorama más claro.
En nuestro deseo de “hacer el bien” e incluso de “no juzgar”, nos volvemos susceptibles a una parcialidad que cree en lágrimas que no son verdaderamente de arrepentimiento y a una parcialidad que es tan rígida que no admite arrepentimiento verdadero.
La autocompasión se parece al arrepentimiento, pero es ensimismamiento, y esa es la esencia del pecado. Podrás comenzar a cambiar cuando veas que no solamente has incumplido la ley de Dios, sino que has herido Su corazón, que lo has deshonrado y le has causado dolor.
Tim Keller, Perdonar: ¿Por qué debería perdonar y cómo lo hago? (Medellín: Poiema Publicaciones, 2024), 192.
Autocompasión es sentir lástima de uno mismo y se puede ver muy bien como arrepentimiento. ¿A quién no le duele que le encuentren la pata con la que cojea? Todos somos capaces de llorar. No todos cambiamos.
Usando 2 Corintios 7:11-13, Brauns concluye que el arrepentimiento lleva a una “productividad solícita” y que esta “solicitud” es la descripción preeminente del arrepentimiento verdadero (123). ¿Qué es la solicitud, un papel que se deja en alguna entidad pública para iniciar un trámite? No. Es ser cuidadoso, diligente, rápido, eficaz, esmerado. Es la diligencia de llevar a cabo el llamado o el compromiso de uno.
Brauns obtiene de la exégesis de este pasaje algunas descripciones del arrepentimiento genuino: mostró rapidez y diligencia de enfrentar la situación, mostró indignación, temor, añoranza, celo, y un castigo justo para el que ofendió. Es decir, “Pablo pudo decir que el arrepentimiento de los corintios es auténtico porque produjo el fruto de la acción, o de la productividad solícita”.
En corto, o nos apuramos para ponernos a bien ante Dios, o nos apuramos a esconder lo que hemos hecho. Pero de que va a haber solicitud, la va a ver.
Y lo que nos dice el texto bíblico es que debemos tener solicitud para hacer el bien y para mantenernos por medio del arrepentimiento calificados para la buena obra del Señor.
Porque miren, ¡qué solicitud ha producido esto en ustedes, esta tristeza piadosa, qué vindicación de ustedes mismos, qué indignación, qué temor, qué gran afecto, qué celo, qué castigo del mal! En todo han demostrado ser inocentes en el asunto. Así que, aunque les escribí, no fue por causa del que ofendió, ni por causa del ofendido, sino para que la solicitud de ustedes por nosotros les fuera manifestada delante de Dios. Por esta razón hemos sido consolados. Y aparte de nuestro consuelo, mucho más nos regocijamos por el gozo de Tito, pues su espíritu ha sido confortado por todos ustedes.
2 Corintios 7:11-13 NBLA
https://bible.com/bible/103/2co.7.11-13.NBLA
Dejémonos de andar redefiniendo la Palabra para evitar malos momentos. Los malos momentos igual vendrán después y nos costarán mucho más de lo que iban a costar. Ese es el precio de la parcialidad.
Nota final sobre la identidad de Sam
El ministerio de Sam buscó enseñar a cristianos con atracción por el mismo sexo la importancia del celibato en la búsqueda de Dios. Violentar eso constituye un gran daño a la Iglesia y es una piedra de tropiezo para quienes confiaron en su integridad como motivación para afianzar su caminar cristiano en tiempos de dificultad. Se nos dice que está caminando en arrepentimiento. Sin ser su pastor, lo único que puedo hacer es que así sea y que Dios nos sorprenda con fruto maravilloso. Pero, debemos nuevamente aprender la lección que tanto queremos evitar: Sam es un hombre muy amable y gentil. Eso no tiene mayor peso que el pecado que escondió y con el que vivió mientras “servía”. El problema de la calificación pastoral es que no es unidimensional. Lo abarca todo.