Testamento 2018

Victor Chininin Buele

No he dejado que esta familia tenga tiempo para escribir por aquí. No he dejado tiempo para que esta familia pueda hacer muchas cosas en las que siempre han confiado para encontrar recreo en el medio de la adversidad.

Y aquí me encuentro, a punto ya de expirar. Es hora de recibir mi ola anual de adoración. Una ola de escritos a nivel nacional e internacional. Soy muy famoso y me dan crédito por todo. Yo doy y yo quito cosas. Les he dado una imagen real de Caperucita Roja y su lobo disfrazado de abuelita con el licenciado cuántico y su pandilla. Les dejo un Vice al que no lo podrán botar jamás porque no podrán  gritar su apellido en las huelgas. Les he dado una película peor que sólo para adultos con rating TV-MA con el Donald J. por el norte.

Y de eso escribirán mucho. A mi querida Loja le dejo los mismos de siempre, peleando para ser dizque alcalde y dañar e ignorar lo que el otro hizo y dejar que lo que no hizo sea el foco de la atención pública. Castillos de cristal o baches con agua podrida para Ciudad Victoria. Viaductos y Zona Rosa o escombrera en Sierra Nevada. Les dejo con intriga para el 2019 o quizás le escuchen al Einstein que era tan pilas—que la locura es hacer lo mismo una y otra vez pero esperando resultados diferentes.

Dejo precios altos y recortes salariales. Dejo enfermedades pero también les dejo memes para que no se olviden que en este lugar no se gana, pero al menos se goza.

El Chininín no se calla. Ha venido de una visita al hospital. Uno de los hermanos de su amigo tuvo un ataque cardiaco y un accidente automovilístico debido a aquel. Está, como yo, a punto de fallecer. Yo quiero que también lo ponga en el testamento de las cosas que le dejo. Me dice que el hijo mayor de otra familia que son amigos suyos tuvo una muerte muy trágica esta semana pasada. Y yo quiero también que lo ponga en el testamento de las cosas que le dejo. Pero me dice que no soy yo quien está detrás de todo.  Hasta le dejé el privilegio de celebrar la boda de uno de sus grandes amigos de siempre pero ni por eso me quiere elogiar. Y eso que dicen que sabe escribir bonito.

Esto me causa gran pena porque en esta agonía mi consuelo es ser adorado por todos que aunque me quemen esta fatídica noche por un ratito me querrán. Mis viudas me llorarán. Mis borrachines cantarán clariririritito (porque aún no les suben el Cantaclaro, pero esperen nomás).  Y él no me deja. Incluso me dice que la juventud se hará quedar todas las moneditas que pidieron dizque para mi.  ¿Y mi viuda…?

Le recuerdo a este individuo muchas de las cosas que quería hacer y no pudo como evidencias de mi gran poder. Sus proyectos que no se concretaron. Pero no me deja.

Me dice que no necesita quemarme aunque ganas no le faltan porque él confía en la mano bondadosa de lo que yo le digo es un personaje ficticio de su ambiciosa imaginación—este Dios supuestamente vivo y viviente que no fallece como yo. Que supuestamente es quien da y quita, quien obra todas las cosas para el bien de su pueblo, para el bien de quienes lo aman.

Le digo que me deje aquí en la cama en esta hora final de mi sosiego. Que me deje en paz. Que no me hable de su cuento de hadas que dizque se llama el evangelio.

Pero al ver que las luces ya se apagan empiezo a preguntarme si es en verdad la única historia, la única explicación para todo—si me permiten repetir lo que me dice—que Jesús en verdad se volvió un ser humano que conoce el aguijón y el dolor de la muerte. Que Jesús es el único que es Rey Soberano sobre todas las cosas. Que Él es quien ha permitido al cuántico traidor y al de cabello anaranjado sentarse un ratito en la silla de administración de la creación de Dios. Que Él es quien quita toda la basura de nuestras vidas para que podamos ver con claridad que cuando se nos acaban los engaños, la bebida, las pastillas, los amantes, la farra, el trabajo, o lo que sea que hemos puesto en lugar de Dios, Él nos levanta de la aflicción con la esperanza eterna de la creación restaurada. Donde la abuelita correrá.  Donde la libertad abundará. Donde el dinero no engañará con su aroma falso de felicidad. Donde las lágrimas de dolor ya no existirán. Donde los precios serán todos GRACIA SOBERANA de un Dios abundantemente generoso. Me dice con esa sonrisa tonta que Dios está en un gran plan de regeneración de su creación.  Que hay esperanza verdadera en la resurrección de Jesucristo.  ¿Pueden imaginarse eso, que un muerto vive, sentado a la diestra de un Padre supuestamente generoso que (como me dice) se deleita en dar a sus hijos buenos regalos aunque se hayan portado mal, aunque hayan fallado de manera desastrosa? Incluso usa esa palabra pecado.  Que yo he pecado.

Y todo gracias a Aquél que vino a morir en el Calvario en una cruz. Me pregunto si es posible que todo este peso que llevo sobre mi espalda, toda mi ansiedad y toda mi preocupación pueden en verdad, como este Chininín tan patéticamente me sigue diciendo, ser dejados al pie de esa cruz. ¡Como si fuera algún milagro!

Chao, mis queridos.
-El Susodicho 2018

 

Nota del Chininín:

Es un milagro es en verdad. ¡Hágase la luz!

Feliz Año 2019. Que Dios les bendiga abundantemente. Que sus hogares tengan amor y paz, comida y gasolina abundantes, que su trabajo sea fructífero, que sus hijos e hijas tengan padres que los amen sin condición, que todas las circunstancias ya que parezcan ser buenas o malas les lleven al trono de la gracia donde Jesús dice: “Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.  Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácilmi carga ligera” (Mateo 11)

Vamos. Y bienvenidos a Jesucristo.