La Prosperidad en el Desierto

Victor Chininin Buele

Cuando nos encontramos deseando algo bueno, algo mejor, no nos debemos sorprender pues eso está profundamente presente en nuestro ser.  Tampoco nos debemos sorprender por quienes busquen aprovecharse de este deseo para encontrar su propia prosperidad en el medio de nuestra infelicidad.

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de caminar en la Ciudad de México en una lluvia muy fuerte y paré un momento a esperar a que deje de llover en un lugar que resultó ser llamado la Iglesia Universal del Reino de Dios.  Memorias regresaron a mi mente de programas de televisión pagados en las mañanas de mi juventud que me pedían que pare de sufrir.  Si así fuera de sencillo, ¿verdad?

En una vida en la que he conocido el rostro de la muerte, el rostro de las deudas, el rostro de la separación familiar, el rostro de la tentación, el rostro del pecado, el rostro del desempleo, y el rostro de la mentira, sin saber nada acerca de la Biblia yo sabía que una respuesta así de sencilla, decir “con fe” que puedo dejar de sufrir, no era nada más que una mentira.  Wishful thinking fue la frase que aprendí en mi querida Gringolandia.

Y pues, le dije al caballero ese domingo que aquél era un lugar de mentiras. Y me amenazó con enviarme a la delegación por calumnias.  Por honestidad y por lógica decidí sentarme a participar en dicho servicio para ver si estaba yo cometiendo un error.  Por mucho tiempo he leído de la teología de la prosperidad y sabía que no estaba equivocado.  Pero hay veces en las que hay que ser honesto.  Entonces fui testigo del abuso de las palabras de la Biblia y de técnicas básicas de manipulación emocional y mental para robar el dinero de personas pobres y sufridas.  Seres humanos en gran necesidad.  Y ver las palabras Jesucristo es el Señor en letra gótica sobre el escenario me partieron el corazón.

Este domingo uno de mis pastores predicó acerca de esta mentira.  Él nos llevó al desierto con Jesús en Mateo 4:1-11.  De allí nos mostró que el tentador buscaba aprovecharse de Jesús con seis estrategias:

  1. Sufrimiento – El amor de Dios no es compatible con tu sufrimiento.  Si Dios te amara, no sufrirías.  En la primera tentación vemos que el tentador quiere aprovecharse de la condición de Jesús, que está hambriento y cansado.  “Si eres Hijo de Dios,” le dice. Estos predicadores falsos dicen lo mismo.  Si eres Hijo de Dios, di con fe que no pasarás más hambre.  Jesús responde lo contrario: “Escrito está, ‘No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.'”  Nos lleva al desierto cuando Israel recibió el maná de Dios (Deut. 8:3).
  2. Palabras – La manera de salir de una situación es declarar prosperidad con tus palabras.  Esto es lo que nos enseñan a decir.  Esto sale de las ideas del pensamiento positivo de Norman Vincent Peale y no de la Biblia.  El tentador también trata en esta situación de convencer a Jesús (quien sí lo podría hacer al no ser como nosotros) a que utilice sus palabras para evadir el propósito de Dios para esta situación.
  3. Escritura – Utilizar la metáfora literalmente.  A continuación el tentador va al Salmo 91 y se lo repite a Jesús palabra por palabra.  Ni siquiera le cambió algo.  Le pide a Jesús a que le obedezca y le da la promesa de Dios en el salmo de protección de los ángeles como garantía.  Jesús no cae por esta trampa y le responde con las palabras de Deuteronomio 6:16 que son una referencia a Éxodo 17:1-7.  Jesús nuevamente va al desierto y vence en lo que Israel falló.  Jesús no pondrá Dios a prueba.  Y Jesús sabe el resto del salmo.  Léalo y vea por qué el tentador no citó los versículos que están alrededor de los versículos 11 y 12.
  4. Sacrificio – Debes tomar acción radical y autodestructiva para demostrar tu fe.  El tentador le pide a Jesús a que se lance del pináculo del templo.  Si Salmo 91:11-12 no es verdad, entonces Jesús cometería un suicidio.  La promesa del salmo se basa en que Dios sea nuestro refugio (91:2) lo cual no es lo que el tentador tiene en mente.  Jesús no falla porque él conoce que el sacrificio verdadero es necesario para redimir al mundo del pecado en la cruz.
  5. Éxito– El tentador muestra a Jesús en la tercera tentación un cuadro perfecto, una foto muy linda del mundo y su gloria a Jesús sin mostrar en detalle las dificultades presentes en el mundo.  El tentador quería que Jesús reciba al mundo sin sufrir la cruz.  ¡El Hijo de Dios debe ser exitoso!
  6. Velocidad – Mira todos estos reinos y te los daré hoy y sin demora si me adoras dijo el tentador.  Algunas de las promesas que los predicadores de esta falsedad utilizan en verdad están en la Biblia.  El problema es cuándo se cumplirán.  Se nos quiere hacer pensar que las recompensas del futuro pueden disfrutarse hoy.

Nosotros somos muy vulnerables a esto porque nuestros corazones quieren la recompensa del futuro.

Mi palabra de aliento al lector es esta – Jesús no estuvo solo en el desierto.  Antes de este texto tenemos el bautizo de Jesús donde escuchamos al Padre demostrar su amor a Jesús (“Este es Mi Hijo amado en quien Me he complacido”).  Y en el versículo 1 vemos que Jesús fue llevado, fue guiado, por el Espíritu (Santo) al desierto.  Cuando Lucas da su testimonio de este evento en el capítulo 4 de su evangelio, nos dice que “Jesús, lleno del Espíritu Santo,” fue “llevado por el Espíritu en el desierto”.  Creyente – el mismo Espíritu Santo que estuvo en el hombre Jesús en el desierto es el mismo Espíritu que habita en usted.  Él puede bendecir su conocimiento de la verdad para darle aliento y victoria en la tentación.  Él puede darle gran aliento a usted al recordar la recompensa de vida eterna que nunca tendrá fin.  Dios cumple sus promesas.  Pero no dejemos que estos mercaderes de mentiras se aprovechen de personas en necesidad ofreciéndoles ilusiones.

Lo que leemos en 2 Corintios 8:9 es verdad – “Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos”.  La pregunta es ¿cuál es esta riqueza? Vida eterna.  Prosperidad perfecta al fin.  Sin dolor.  Sin necesidad.  Esperemos con alegría.

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